K A R A T E   K E N S H I N ,  U N   C A M I N O ...



Caminos, hay muchos. Karate Keshin es uno de ellos, es el que yo conozco. Es el que ha pasado a ser el camino en mi vida. Un camino inspirado en el maestro Seiichi Akamine y en mis experiencias como Académico, Psicólogo y Hombre,  en la búsqueda del sentido. Ahora que ha transcurrido un largo tiempo desde mis inicios en el karate en el año 1968, siento, la necesidad de compartir lo que me ha otorgado esta experiencia, pero al mismo tiempo, teniendo la sensación de saber nada, y ser un principiante…


Este espacio se hace presente hoy, para transmitir, e instalar una reflexión, sobre el significado que el maestro Seiichi Akamine le impregnó a su karate. Siento que debido a mi relación, personal y muy cercana con él durante 15 años, se plasmó en mí su legado, el que sustenta mi Escuela de Karate, y que además, comprendí desde sus enseñanzas, debería estar abierto para toda persona que tenga la inquietud de una búsqueda.  













KARATE KENSHIN, UN CAMINO...

 

Caminos, hay muchos. Karate Keshin es uno de ellos, es el que yo conozco. Es el que ha pasado a ser el camino en mi vida. Un camino inspirado en el maestro Seiichi Akamine y en mis experiencias como Académico, Psicólogo y Hombre,  en la búsqueda del sentido. Ahora que ha transcurrido un largo tiempo desde mis inicios en el karate en el año 1968, siento, la necesidad de compartir lo que me ha otorgado esta experiencia, pero al mismo tiempo, teniendo la sensación de saber nada, y ser un principiante…
 

Este espacio se hace presente hoy, para transmitir, e instalar una reflexión, sobre el significado que el maestro Seiichi Akamine le impregnó a su karate. Siento que debido a mi relación, personal y muy cercana con él durante 15 años, se plasmó en mí su legado, el que sustenta mi Escuela de Karate, y que además, comprendí desde sus enseñanzas, debería estar abierto para toda persona que tenga la inquietud de una búsqueda.  











 

PRÁCTICAS

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MIS INICIOS

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MAESTRO

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EL LUGAR

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L A    P A L A B R A
 


 
Francisco Kamann
2013



La Ilusión, tantas veces aludida por la ciencias llamadas esotéricas, tantas veces aludida por el Zen… ¿Es todo Ilusión?... ¿Es la Ilusión una Ilusión?...Hay algo en la existencia del Ser Humano, que parece que no es una Ilusión, porque es algo que se construye desde el sí mismo, desde el Ser, desde la mismidad única. Se construye para comunicar un estado, un sentir. Se construye tanto para comunicar lo que el Ser en lo más profundo siente, como para comunicar el propio acontecer actual cotidiano. Se construye, yo la construyo, tú la construyes, no está dada, no viene desde el mundo, no viene desde el universo, no viene de la ilusión de la realidad, no viene de la perecedera cultura, no, yo la construyo, es mi total responsabilidad… es La Palabra.


  Pero lamentablemente es lo que más valor ha perdido en la civilización humana. Sí, tal vez lo único real en la existencia ha sido lo más desvalorizado por la civilización. Ahora la palabra no basta, no tiene ningún valor, y la civilización ha creado un armazón artificial para reemplazarla, el armazón legal. Ahora ya nada que se diga vale, hay que certificarlo legalmente por escrito. Tal vez por eso la decadencia de las civilizaciones humanas, tal vez por eso la pureza de los animales. A través de la palabra el ser humano crea, pero también destruye. Cabe preguntarse entonces, qué sucede con la palabra, con la palabra enunciada, con la palabra escrita, con la palabra borrada. Bien podría ser la palabra la dualidad misma, la que contiene y expulsa algo, la que vacía, la que emerge… Y entonces ¿Cómo Superar esa dualidad?...


Y dónde queda la palabra, dónde queda lo que dije, lo que me dijiste. Como no tiene valor de compromiso se dicen cientos de cosas irresponsablemente, total, es “tu palabra contra la mía”, argumento tan recurrido y que me parece tan repudiable. Tal vez si se tuviese conciencia, o mejor dicho, si se le diese a la palabra el peso que le corresponde, se dirían muy pocas palabras, ya que lo que digo es compromiso, no es un estado pasajero.


Hoy en día estamos rodeados de discursos que prometen en el vacío. Un ejemplo muy claro son los discursos de los políticos, y de cualquier postulante a algo, lo que sea, promete y promete sin importar si podrá cumplir, encontrándonos con palabras llenas, palabras vacías, palabras hermosas, palabras burdas, a veces palabras…solo palabras.

Entonces se dice livianamente cualquier cosa, desde lo más simple como “te llamo en un rato más”, hasta lo más profundo como “Te Amo, y te Amaré siempre”.

Se ha dicho que la palabra no puede representar fielmente el estado interior, es cierto. Se ha dicho que a veces no hay palabras para expresar lo que siento, es cierto. Pero no por eso cuando logro emitir ese sonido no tiene peso o no tiene valor. Más bien con mayor razón debo asumirlo como una responsabilidad trascendental.

No obstante, también la palabra es constituyente en el ser humano, es decir, la palabra es aquella que se impregna en ese pequeño cuerpo que comienza a crecer y a pronunciar, y a incorporar el mundo exterior en su propio interior, pasando la palabra a ser parte de su Ser. Por lo tanto, también habría que pensar y preguntarse ingenuamente que si el Ser cambia, si el Ser se desarrolla, podría hacerlo la palabra también. Tal como “lo que dije ayer, quizá no es lo mismo que diré mañana”. Así, la palabra parece transformarse, cambiar de estados como lo hace la materia. En ese sentido, la palabra dicha en un instante pasa a pertenecer a ese instante, porque ya mañana podría ser otra cosa. Si en un instante fue agua, mañana quizá es hielo. ¿Es esta inconstancia parte constituyente de la evolución de la palabra, o es reflejo de la falta de estabilidad en el pensar y actuar del individuo? ¿Haría esto que las personas entonces no sean confiables, alterando así la estabilidad de las relaciones? Por otra parte la rigidez y falta de aceptación del cambio también es un importante obstáculo en esas relaciones. Entonces, preguntarse por el valor de la palabra es complejo, porque si es cambiante, no necesariamente es invalidante de lo anteriormente dicho. Es decir, tal cual el ciclo de la naturaleza, el otoño no invalida el verano, sólo es una transformación. 

La palabra es también un sonido, que modulado desde nuestro aparato de fonación se transforma en una energía que tiene efectos en quien la recibe, no solo por su significación sino también como un tipo específico de energía. ¿Cuánto de esto también es transformador? ¿Qué efecto de transformación podría tener recibir un cierto tipo de energía, como cuando es enunciado mi nombre?

Así las cosas, la palabra…con sus limitaciones, las nuestras y las inherentes a ella por ser una mera traducción de nuestro sentir interno, y aunque socialmente adquiera diferentes usos, tanto egoístas como trascendentales, es el instrumento que permite comunicarnos, que permite crear una realidad muchas veces en conjunto, en pareja, en grupo, en familia, en una práctica, en una meditación, en un soliloquio con la soledad o con el entorno, es instrumento de la nobleza y la belleza. En particular en este Blog permite la comunicación, la reflexión, el cuestionamiento…

EL MARAVILLOSO ARTE DE UN GATO


Esta historia le aconteció a un experto en esgrima japonesa, llamado Shoken. En su casa se había presentado un insólito problema, puesto que, una inmensa rata se había introducido en su casa y se paseaba tranquilamente por todas partes e incluso a la luz del día. De modo que, para terminar con aquel problema que se estaba volviendo sumamente desagradable, Shoken cerró todas las puertas de su casa para que su gato tuviera la oportunidad de agarrarla. Sin embargo, la situación no resultó como él esperaba, pues, la rata saltó sobre el gato y le mordió el hocico, lo cual, causó que el gato saliera corriendo despavorido. En vista de lo sucedido, Shoken, decidió reunirse con sus vecinos para comentarles el problema. Así, con la ayuda de ellos, reunió a varios gatos, que eran considerados como los mejores cazadores de ratas del vecindario. Entonces, para facilitar la tarea de los gatos, Shoken, encerró a la rata en una habitación. Enseguida, cada uno de ellos tuvo la oportunidad de cazar a la rata, pero, siempre aconteció lo mismo; la rata les mordió el hocico y finalmente se dieron por vencidos. De modo que, Shoken entró en un estado total de desesperación y procedió a llamar a su sirviente:



-He oído que uno de nuestros vecinos tiene un gato muy especial, que es un excelente cazador de ratas. Anda y tráelo.



Cuando el gato llegó, Shoken quedó bastante decepcionado al verlo, ya que, no daba la impresión de ser sabio ni poderoso y, además, se veía muy viejo. De todas maneras, lo introdujo en la habitación en donde se encontraba la rata. E inmediatamente, ésta se mostró muy asustada y se quedó inmóvil. A continuación, el gato se acercó a la rata, la capturó con su hocico y la sacó fuera de la casa. Y, como resultado de lo anterior, esa misma noche, todos los gatos en cuestión, se reunieron en la casa de Shoken. Todos querían preguntarle al gato viejo acerca de su proeza. De modo que, le ofrecieron el mejor lugar de la habitación para conversar, se ubicaron alrededor de él, y uno de ellos, habló en representación del resto:



-Cada uno de nosotros, nos hemos entrenado muy intensamente, y todos estábamos muy seguros de que podríamos atrapar a la rata con nuestras afiladas uñas. No obstante, debemos reconocer, que fallamos en nuestro cometido, pues en realidad, nos sentíamos vencidos antes de enfrentarnos con ella. Nunca habíamos conocido a un gato tan extraordinario como usted. ¿Cómo pudo cogerla tan fácilmente? Por favor, revélenos su secreto.



El gato viejo sonrió con modestia y dijo lo siguiente:



-La mayoría de ustedes son muy jóvenes, y aunque han entrenado esforzadamente, aún no habían sido expuestos a un enfrentamiento verdadero. Ésa es la razón, por la cual ustedes fallaron en esta oportunidad, pues, tenían al frente a una rata inesperada. Así es que, para comenzar me gustaría escuchar acerca de los métodos de entrenamiento que ustedes han utilizado.



El primero que tomó la palabra, fue un enorme gato negro:



-Yo nací en una familia muy famosa de expertos cazadores de ratas, y por lo mismo,
siempre quise ser un excelente representante de ella. Por ejemplo, yo me entrenaba de la siguiente manera: colgaba cerca del techo, un rectángulo de papel con un orificio en el medio -el que apenas permitía el paso de mi cuerpo-, suspendido a 2 metros de altura y pasaba a través de él sin tocar el papel. Cuando yo era pequeño, mi mayor ambición era convertirme en un notable saltador, y nunca fallé al intentar cazar una rata corriendo por las vigas del techo, o bajo similares circunstancias. Pero hoy, me he encontrado con una rata extraordinariamente fuerte y para mi pesar, he fracasado.



El gato viejo replicó:



-¡Ah!, tú solamente te has entrenado en cómo cazar ratas, y por lo tanto, estás supeditado a apuntar a tu oponente. Antiguamente, nuestro maestro también nos enseñaba las técnicas apropiadas para cazar ratas, pero, estábamos obligados a estudiar los principios fundamentales de este arte. Y, en tu caso personal, en lo que se refiere a tu preparación como cazador, creo que solamente has aprendido una parte y aunque te has esforzado mucho en ese sentido, creo que no ha sido suficiente. En general, hay quienes critican la simplicidad de los métodos del maestro y por ello intentan dominar técnicas más complejas, que se apartan de los principios verdaderos. Espero que consideres este punto de vista, para que puedas entender mejor tus problemas.



A continuación, un gato impresionante, que parecía un tigre, avanzó unos pasos diciendo:



-Creo que es muy importante dominar el espíritu de las artes marciales, y en ello, es donde he puesto más énfasis. De suerte que, mi estrategia ha sido siempre, poner a mi enemigo debajo de mi garra y nunca he fallado al seguir a una rata adondequiera que ésta corriera. Por otra parte, yo era capaz de cazar ratas, mientras corrían por las vigas del techo con gran facilidad y era tan veloz en mis acciones, que no les dejaba ninguna alternativa para escapar. Sin embargo, esta rata tan extraña, no reaccionó en la forma habitual y me venció. Por favor dígame el porqué.



El gato viejo contestó:



- Lo que tú has dominado, no es lo esencial, porque de acuerdo a lo que me has explicado, puedes ser eficiente solamente cuando te sientes superior. Has sido demasiado orgulloso y tu actitud no es digna de admiración. Déjame explicarte lo siguiente: cuando intentamos atacar en forma efectiva, pero, inmediatamente soltamos la presión, lo que, por supuesto, nos puede pasar, es ser avasallados, pues, nuestro enemigo nos puede atacar simultáneamente. Por otra parte, si intentamos atacar protegiéndonos al mismo tiempo, nuestro enemigo podría percibir que estamos inseguros. Y, por lo tanto, podría prepararse anticipadamente para sorprendernos y el resultado podría ser incierto. Incluso, si dentro del enfrentamiento tratamos solamente de defendernos, también podría resultar riesgoso, puesto que, podríamos dejar alguna área vital al descubierto. Entonces, ¿qué podría suceder? ¿Cómo podríamos pensar, que siempre seremos más fuertes que nuestros enemigos? Aunque tú digas que has dominado el espíritu de las artes marciales, ello podría constituir solamente una ilusión. También, podrías pensar equivocadamente, que tu poder es el «vasto y fluyente vigor de Mencius» (Ki = energía consciente). Sin embargo, lo que tú has logrado es absolutamente diferente, aunque parezca similar. Ni siquiera, se podría comparar a la corriente normal de un río con la corriente temporal de un canal. Tú confías en tu fuerza, cuando te sientes victorioso, pero, piensa en lo que te podría pasar si te encontraras a un adversario superior a ti. Al respecto, existe un antiguo proverbio que dice: ¡«Es el coraje de una rata arrinconada»!. Dicha rata, nos atacaría desesperadamente, pues confía solamente en sí misma. No se aferra a su propia vida; más bien, se olvida de todos sus deseos egoístas. Te aseguro, que esa clase de rata no puede ser cazada por ti.
En seguida, un gato pequeño y viejo, de color gris, tomó la palabra:



-Yo también me he entrenado intensamente y he puesto más énfasis en el espíritu. No soy orgulloso y no me gusta pelear, y, además, soy muy amistoso. Mi estrategia es la siguiente: «Si mi enemigo es más fuerte que yo, me someto a él en forma amistosa. Así es que, en teoría, ni siquiera una rata tan fuerte como ésa -suponía yo-, podría ser mi enemiga.» No obstante, en esta oportunidad no sucedió lo que yo esperaba. Fui completamente incapaz de vencer o hacerme amigo de la extraña rata.



El gato viejo replicó:



-Lo que tú denominas como «ser amistoso», no constituye un sentimiento natural. Lo que quiero decir, es que aunque tú desees evitar el ataque de tu enemigo, no podrás evitar que él esté consciente de tus intenciones. Cuando intentas hacer algo deliberadamente, se transforma en algo antinatural. Sin embargo, no considero que lo que tú has aprendido sea completamente inútil. Si tú hubieses sido capaz de descubrir el «vasto y fluyente vigor de Mencius», podrías haber logrado cualquier cosa que desearas. Si tú eres incapaz de lograr el respeto de tu enemigo, él podría encontrar confiadamente el mejor momento para atacarte y, quizás, podría sorprenderte. Espero que no encuentres mi consejo muy difícil de seguir. Hace muchos años, vivía un gato muy especial en nuestro vecindario. Dormía todo el día y, en realidad, parecía una estatua de madera. Nunca nadie lo vio cazar una rata, y adondequiera que él fuera, no se encontraba ninguna rata. Lo mismo sucedía, si el gato era cambiado de lugar. Yo por mi parte, llevado por mi curiosidad, visité al gato para preguntarle que había de verdad en todo lo que se decía de él. Pero, no recibí respuesta alguna. Y, con el ánimo de insistir, le pregunté cuatro veces más y no pude conseguir ni una sola palabra. En realidad, no habría tenido ningún sentido, que él me respondiera, pues, «el que sabe no habla, y el que habla nada sabe», reza el proverbio. El gato en cuestión, se había olvidado de sí mismo, y por lo tanto, se había olvidado de todo lo que le pudiera inquietar. Y yo, me encontraba ante él, sintiéndome absolutamente desorientado.



Shoken -el experto de esgrima japonesa-, había estado escuchando atenta y respetuosamente al gato viejo, y en actitud pensativa dijo lo siguiente:



-Yo he practicado la esgrima japonesa muy intensamente, y aunque he puesto todo mi afán por lograr la maestría, aún siento que mi meta se aleja cada día más. Sin embargo, creo que esta tarde, he logrado entender los fundamentos que tú nos has explicado. Por favor, ¿me podrías hablar más de tu secreto?



-Yo soy solamente un animal que vive de las ratas -dijo el gato viejo-. ¿Qué podría saber yo acerca de los problemas humanos? Pero, ya que insistes, te diré lo siguiente: «La esgrima japonesa no debiera considerar únicamente la victoria. En una emergencia, un Samurai debiera saber como vivir o como morir. Ésa es la lección más importante. Si en realidad deseas resolver tal problema, no debes tener dudas ni prejuicios. Sé calmo y libre, y estarás listo para cualquier tipo de situación. Supongamos que estás peleando con tu enemigo. En tal circunstancia, no puedes sentirte libre. ¿Como podemos enfrentar a nuestro enemigo apropiadamente? En el supuesto caso, de que tú seas el vencedor, quizás, solamente podrías haber logrado una victoria ciega, si es que tu espíritu no ha logrado la forma verdadera. No te aferres a nada. Si te adhieres a algo, no eres libre. Si eres demasiado vigoroso, no serás capaz de detenerte en el momento que sea necesario. Y si no eres suficientemente vigoroso, no estarás bien preparado para pelear. Debes sentir libertad total dentro de ti mismo para poder enfrentar a tu enemigo en cualquier instancia. De tal manera, no habrá enemigo ni yo.»



Después de escuchar aquello, Shoken preguntó:



-¿Qué quiere decir, cuando afirma que no debe haber enemigo ni yo?



El gato viejo contestó:



-Si no hay yo, no habrá enemigo. Si no hay nada en tu camino, no habrá disputa. No debiera haber nada favorable ni desfavorable, solamente así te sentirás libre. Debieras reflexionar más sobre ti mismo. Tu maestro te enseñará e intentará iluminarte; pero, es tu responsabilidad atrapar la verdad. Esto se llama autorrealización, y es una compresión tácita entre maestro y alumno. Incluso, ni los maestros pueden explicarte este tipo de verdades. Y, no me refiero solamente a los maestros Zen, sino también a los hombres virtuosos, a los artistas, etc. Los maestros pueden solamente señalarte las cosas que tú posees y que eres incapaz de verlas por ti mismo. Y, también, te hacen sentir que nada te puede ser regalado. Es fácil escuchar todo lo que te enseñan; pero, es difícil encontrar lo que tienes dentro de ti mismo y dominarlo. Es como si estuvieras despertando de un sueño estúpido. Hoy, has tenido la oportunidad de conocer más acerca de los gatos, y me sentiré muy contento si llegas a comprender, que la esencia de las artes marciales no está en la fuerza, ni tampoco en el arte, sino que está profundamente oculto dentro de uno mismo.



Notas del Texto



Mencius fue un filósofo chino que vivió en los años 372 a 289 AC y fue el principal exponente del Confucianismo. Nació en lo que es hoy día la provincia de Shantung y vivió durante el período de la guerra de los estados (403 al 222 AC), cuando una fuerte competencia de los distintos estados los hizo pelear para lograr la hegemonía de China. Viajando de un estado a otro, Mencius invirtió 40 años tratando de persuadir a los reyes contendientes para que fueran correctos en las reglas, por sobre la confianza que tenían en las conquistas militares. Sin embargo, al quedar decepcionado con este esfuerzo, dedicó los restantes 20 años de su vida a la enseñanza.
La base de la doctrina de Mencius, era la bondad original de la naturaleza humana, la cual era un regalo de los dioses y era poseída por todos. Mencius argüía que cada persona tenía cuatro sentimientos que le eran innatos: conmiseración; vergüenza; aversión; respeto y reverencia por el bien y el mal. Estos cuatro sentimientos pueden ser desarrollados en las cuatro virtudes morales: benevolencia, rectitud, corrección y sabiduría.
Después de su muerte, sus enseñanzas fueron compiladas en el libro de Mencius, un clásico del Confucianismo, que tuvo una gran influencia en la filosofía China.



El autor de esta breve historia fue Ito-Tenzen-Todanari. Él era el hijo mayor de Ono-Jiroemon-Todaaki, creador de la escuela Ono de esgrima japonesa. Jiroemon, era el discípulo más avanzado de Ito-Ittosai. Jiroemon tuvo que luchar contra su rival Ono-Zenki, y después de resultar vencedor, fue recomendado para ser el sucesor de Ittosai, su profesor, y llegó a ser considerado como Ittosai segundo.



Esta historia fue traducida del idioma inglés, por el Sensei Roberto Fernández de la Reguera S., quien le hizo las adaptaciones necesarias para la lengua castellana, de modo que, se pudiera leer más fácilmente. La versión original había sido escrita en japonés y luego fue traducida al inglés muy deficientemente. Es una fábula, que habla de la esencia de las artes marciales y que sin la menor duda, ayudará a todos los estudiosos de ellas para entender mejor la profunda filosofía que transmiten.

 

UN MAESTRO Y SU DISCÍPULO CAMINAN


Un maestro y su discípulo caminan. El discípulo pregunta: “¿Adónde vamos, maestro?”

El maestro responde: “Ya estamos”.

UN MAESTRO ZEN ESTABA AGONIZANDO




Un maestro del zen estaba agonizando, y sus monjes se hallaban reunidos alrededor de su lecho, desde el más antiguo hasta el monje más novato. El monje más antiguo se inclinó para preguntar al moribundo maestro, si tenía alguna lección final para sus monjes. El viejo maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró, "Dígales, que La Verdad es como un río."

El monje mayor pasó este trozo de conocimiento al monje que estaba a su lado, y así, sucesivamente, fue circulando alrededor del cuarto.

Cuando las palabras alcanzaron al monje más joven, él preguntó, "¿Qué nos quiere decir con que ‘La Verdad es como un río’?".

La pregunta fue de vuelta, pasando por toda la habitación, al monje mayor, éste se inclinó sobre la cama y preguntó, "Maestro, ¿qué quiere decir usted con: 'La Verdad es como un río'?" El maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró, "OK, La Verdad no es como un río".

ESCUELA DE KARATE KENSHIN RYU FRANCISCO KAMANN



Por Francisco Kamann
 
Febrero 2013


Para la mayoría de ustedes debe resultar desconocida esta Escuela, tal vez para muchos de aquellos que en alguna época han practicado conmigo no tengan total claridad sobre lo que es ella. Tal vez para algunos que se relacionan actualmente en la práctica conmigo tampoco. Tal vez muchos crean que ya no existe, o que nunca existió.

He aquí una breve reseña:

Mis comienzos (por allá por el año 1968) son en la Escuela de Karate Ken Shin Kan Karate Do, dirigida en Chile por los hermanos Raúl y Roberto Fernández y creada por Maestro Seiichi Yoshitaka Akamine, residente ya en Sao Paulo en esa época. El año 1979 el Maestro Akamine visita su Escuela en Chile, donde compartí mucho con él como alumno de la Escuela Ken Shin Kan. Conoce la Rama de Karate que dirijo en el Departamento de Educación Física, Deportes y Recreación (el glorioso DEFDER), viajé con él en la visita a las distintas sucursales de Escuela Ken Shin Kan en Chile. Muy significativa fue la visita a la Filial en Puerto Montt. También significativa fue la visita a la Filial de Curicó, la que incluye la concurrencia del Maestro Akamine a la casa de mis padres en Potrero Grande (28 Km al oriente de la ciudad de Curicó). El Maestro también asiste a reuniones de camaradería a mi casa en Santiago.


Después de regresar a Sao Paulo me insta a viajar a visitarlo allí, lo que finalmente conduce a una relación cercana como su discípulo durante 15 años. En esos 15 años pude conocerlo muy profundamente, tuvo la gentileza y paciencia de mostrarme, de enseñarme muchos aspectos de su condición de Maestro. Lo que menos practiqué con él fue la forma corporal de su Karate, que ya la había aprendido (bastante bien en su expresión interna, según el mismo Maestro), con los profesores Raúl y Roberto Fernández, especialmente con este último, de quién fui principal y más destacado alumno durante un cierto tiempo. Lo que empecé a comprender es que el Maestro Akamine quería entregarme variadas enseñanzas, el kaité (ciencia de la escritura), la ciencia de los números y sus significados, los principios filosóficos del legendario Samurai, entre otras muchas enseñanzas. Comencé a darme cuenta que lo que me transmitía el Maestro Akamine distaba mucho de lo que hasta allí había leído, o cómo el cine lo presenta, o la concepción que se tiene en el conocimiento generalizado. También comencé a percibir en sus enseñanzas que me mostraba lo que para él significaba ser Maestro, concepción también lejana de la idealización que ha hecho occidente de esta figura. Distinta además de la que las Escuelas de Karate, percibía yo, que mostraban. Y así se fue dando un proceso de relación Discípulo-Maestro cada vez más profundo, y mientras más profundo, más cercano, cada vez más desprovisto de la supuesta gran asimetría. En esos 15 años recibí tanta vivencia, experiencia, conocimientos, que necesitaría muchas vidas para elaborarlas totalmente. Pero ocurrió también que percibí que el Maestro intencionaba la idea que formara mi propia Escuela. Me transmitía que esa Escuela le daría una dirección particular a la difusión de sus enseñanzas. Fue así como nace la Escuela de Karate Francisco Kamann, nombre sugerido por el mismo Maestro, lo que me genera en ese entonces (y hoy aún), bastante pudor al llevar mi nombre. Es por ello que al ser reconocido oficialmente en Japón como KenShin Ryu el estilo de Karate creado por el Maestro Akamine, mi Escuela con toda propiedad de llama ahora KenshinRyu Francisco Kamann.
Esta Escuela, mi Escuela se sumió en un muy bajo perfil, en un proceso de muchos años en los cuales experiencie ricas y profundas relaciones con muchos y muy valiosos estudiantes de este Arte Marcial. Pero todo ello casi en el anonimato, estando yo incluso durante largo tiempo poco visible físicamente para ellos mismos. Sé que esto generó muchas interrogantes, muchas críticas también. Pero así era, necesario tal vez, no sé. Pero no me había olvidado, no había desechado las enseñanzas del Maestro. Estaban ahí latentes, siempre presentes cada segundo de mi vida, elaborándose, enriqueciéndose de las experiencias de mi vida como académico universitario, condición que me permitió aprender de tantas generaciones de bellos jóvenes (Bellos en el Ser). Fui, y sigo siendo, enormemente afortunado por ello. Pero en la naturaleza nada se detiene, todo es movimiento, todo es proceso de cambio, todo evoluciona o involuciona. Entonces de pronto mi vida da un vuelco radical, de la invisibilidad casi total de mi Escuela, ésta pasa a tener presencia muy pública en las llamadas redes sociales. Mecanismos y circunstancias varias me hacen saber que el momento de comenzar a cumplir con la tarea implícitamente encomendada por el Maestro, ha llegado. Esto recién comienza, es muy lento, no tengo la menor idea del curso que llevará. Desconozco totalmente los pasos que iré dando, los estoy descubriendo a cada momento cada día. Intentando cumplir los principios del Zen, debo deshacerme de todo, quedar en nada, y luego deshacerme del nada, pero al mismo tiempo cumplir la tarea, que según veo ahora, me encomendó muy claramente el Maestro Akamine. Parte de ello es hacer visible mi Escuela a través de un Blog y de la presencia de ésta en Facebook. Pero no es todo…no es suficiente…deberá haber Un Lugar para compartir las experiencias de la práctica de la meditación en movimiento (práctica del Karate) y la meditación estática, con todos aquellos interesados en acompañarme en ello. ¿Cuándo?... ¿Dónde?...lo descubrirán junto conmigo.


¿QUÉ ES UN CAMINO?

 
 
 
 
 


Por Francisco Kamann




“Deshazte de opiniones, prejuicios y teorías hasta que no quede nada. Entonces deshazte del nada” (1)



Frecuentemente hablamos del camino de la mano vacía cuando nos referimos al Karate. ¿Pero qué es un camino? Camino es algo que te conduce hacia algún lugar, hacia algún objetivo, a concretar alguna idea, a materializar alguna ilusión, a hacer realidad alguna expectativa. Pareciera entonces, que al referirnos a camino se alude a algo que se espera obtener.



 “Si te encuentras en un camino hacia el Zen, seguro que vas en la dirección equivocada” (2)

 

Entonces sería erróneo entender el Karate como un camino, ya que la filosofía Zen está muy presente en él. Tal vez en lo que debamos reparar, es que lo que decimos es  el camino de la mano vacía, que con esto no aludimos solamente a que su técnica excluye armas, sino más importante aún, es el sentido metafórico de mano vacía, siendo así, el camino hacia la nada, hacia lo vacío. El no camino, que lleva pero no tiene destino, que conduce pero no tiene parámetro, que guía pero no tiene norte, que enseña pero no tiene paradigmas, que muestra pero no tiene modelos.


Cómo entender, cómo tolerar tanta ambigüedad, tanta contradicción, tal vez comprendiendo que no hay camino.




“No hay nada mágico en el Zen. Lo tienes ahora mismo frente a ti” (3)



 

(1,2,3) Anónimos Zen

EL MAESTRO DE LAS BURBUJAS


Autor:  ekb




Poh San había recorrido muchos lugares en busca de enseñanzas. Sus cambios se debían en general a que tras un tiempo de estar bajo las enseñanzas de alguien, observaba como este o sus alumnos incurrían en prácticas que contradecían las enseñanzas. Desilusionado, pero sin decir nada, abandonaba el templo y partía en busca de otro maestro. Cansado de esto, fue un día que escuchó hablar de un famoso maestro Zen. Decidió visitarlo. Cuando llegó al templo en que tal moraba, decidió tomar una estrategia diferente. Apenas pudo recibir enseñanza directa de él, le expuso su problema.
“ Maestro, he visitado todos los templos a los que mis pies y sandalias me han permitido llegar, sin embargo, estudiando arduamente, siempre con el paso del tiempo, he descubierto a discípulos y maestros en actos no propios de su conocimiento”.
El maestro sonrió. Con la mano mostro a Poh San la puerta del templo. Poh San pensó haberle ofendido y se levantó desilusionado. Sin embargo el maestro le retuvo por la ropa. Nuevamente le mostró la puerta del templo. Pasaron algunos minutos hasta que Poh San, pudo entender que le mostraba a un pequeño comerciante que vendía aros para hacer burbujas a los niños. El maestro asintió y Poh San fue a ver más de cerca al extraño personaje. Se sentó en un árbol a tratar de desentrañar qué le había querido decir el maestro. Tras una tarde de contemplación notó que el anciano comerciante realizaba una maravillosa proeza. Luego de soplar una gran burbuja de jabón, la paseaba entre las manos, sin que esta se deshiciera. Hacía malabares con ella, como si de una pelota se tratase. Poh San, que a estas alturas había olvidado para qué se había dirigido hacia las afuera del templo, se acercó. Resuelto como era, le pidió al anciano le enseñara tal proeza. El anciano sonrió. Sopló una burbuja y Poh San se concentró en mantenerla entre las manos, pero fallo en el instante, la burbuja de reventó. Así comenzaron incontables tardes en que Poh San intentaba dominar el arte de los malabares con burbujas. Tardó un tiempo largo en entender que no debía tratar de atrapar o contener a la burbuja, sino de aceptarla. Debió dominar el no ejercer presión para que estallará, pero tampoco el no ejercer ninguna para que esta callera en el suelo. Comprendió que el equilibrio se alcanzaba en la medida en que abandonaba la intención de poseer a la burbuja, en que su mente realizaba un acto continuo, sin intención aparente. En cierto modo, pensaba Poh San, era como caminar, sin pensar en los pasos o en el modo en que se dan. O como respirar.
Finalmente llego a adquirir gran habilidad. Entonces, cuando hubo logrado movilizar la burbuja a su antojo, sin que se percatara, una tarde, el anciano comenzó a realizar malabares junto a él. La gente comenzó a congregarse en torno a ellos, ante la belleza del espectáculo. Sorpresivamente, Poh San se encontró frente a frente con el anciano, ambos sosteniendo una burbuja entre las manos, mientras la multitud aplaudía. Fue entonces que primero fue Poh San que sonrió y abruptamente la burbuja se reventó. Para sorpresa del mismo, el maestro sonrió a los segundos, y por primera vez desde que le conoció, la burbuja del anciano, pese a toda su habilidad, también se reventó. Pero no fue sino hasta oír las carcajadas y aplausos del maestro Zen desde el templo que Poh San entendió la maravilla del arte de las burbujas.

EL CUARTO CAMINO

 
 
 
 
 
  
 
 
Fotografía de Stephanie Cabrera
 
 


 
Francisco Kamann
Marzo 2013

 






El Zen no tiene sentido…

Pero es que la vida no está obligada a tener sentido… (1)



A menudo se habla del llamado cuarto camino, mi breve reflexión se basa en el concepto desarrollado por George Ivanovich Gurdjíeff, quien a través de diversas propuestas nos pretende mostrar la posibilidad de la evolución consciente en el ser humano.



La magia del Zen, hay un camino en la no existencia del camino:

¿Qué sería entonces el cuarto camino?



Para mí es una forma de vida, considero la más difícil que puede abordar un ser humano, es estar en la procesión y repicar las campanas, como reza un antiguo dicho de la sabiduría popular. No se puede realizar dos acciones a la vez. Muy sabio el dicho, pero como algunos somos muy porfiados y le hacemos el quite a una vida sencilla, insistimos en la idea de querer un cuarto camino. Éste es, querer estar adaptados a las normas culturales, pero al mismo tiempo rechazarlas y tratar de mantenernos conscientes, considerando que dichas normas nos adormecen. Es pretender hacernos responsables de todos nuestros actos, en un estilo Súper Yo Sádico, como diría Sigmund Freud, pero al mismo tiempo procurar la libertad sin trabas socioculturales. El cuarto camino, es querer ser creativos y normados, espontáneos y rigurosamente planificados, volar como un ave libre en el bosque que sabe que está en una jaula…



El Zen es como la comida recién salida del horno…

Demasiado caliente para comerla…

Pero demasiado deliciosa para dejarla… (2)

(El cuarto camino también, diría yo)



Entonces, por ahora, sólo podría concluir que el cuarto camino es casi irrealizable. Sin embargo, el estado conciente y realización como ser humano, está en cada paso por ese camino.



La iluminación no es un estado. Buda no la alcanzó…

Los seres sensibles no carecen de ella…

No se puede alcanzar con el cuerpo ni buscar con la mente…

Todo ser sensible se encuentra ya en alguna forma de iluminación… (3)







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*(1, 2,3, Proverbios Zen anónimos)



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UN SANCHIN EN LA CORDILLERA DE LOS ANDES






ARBE
Una experiencia interior compartida.
Febrero del 2007
(En alguna parte del planeta Tierra)



… Amanece en las montañas de la cordillera de los Andes… Hace frío y una espesa neblina deja ver tímidamente los primeros rayos del sol matutino, seguramente será un buen día…
A lo lejos los pinos reflejan la quietud y permanencias de la tierra, hermosos, añosos y majestuosos se elevan al cielo buscando el alimento que les llega desde el sol… 

… Cuando dejo mis zapatos a un lado y saludo al lugar en donde realizare mi acostumbrado Kata Sanchin matutino, siento la hierba mojada por el roció de la noche pero bajo la hierba de la montaña se siente el calor del planeta… Como el calor de un ser que duerme, respira y contempla… 

Arriba en el cielo aún se observan algunas estrellas… 

Junto a los primeros rayos del sol hago mi reverencia formal, inspiro profundamente y exhalo desde el bajo vientre llevando toda mi energía a centrarme con la tierra… 

Enraizado como los gigantes pinos silenciosos y mojado por la bruma, descalzo realizo los primeros movimientos de brazos, extiendo la columna, recojo la barbilla, entro los codos y exhalo con fuerza… 

Me dejo entonces absorber por la maravilla de la vida entera que siento brotar en ese instante sin parar y con una fuerza increíblemente inmensurable por cada poro del planeta y por cada célula de la naturaleza y de nuestro cuerpo… 

Soy apenas un humano que en ese instante, perdido en la inmensidad de un lugar alejado de todo, en medio de la naturaleza, junto al amanecer respira y se centra para volver de alguna manera a despertar como un hijo más de la madre tierra y del universo… 

Volver a ser ese Ser humano que es "despertado" una y otra vez, cada mañana por el Kata Sanchin… 

Volver a Ser, a renacer, a despertarse cada mañana de un sueño mas bien ancestral, volver a reconocerse a si mismo, respirando, moviéndose sobre la hierba húmeda, el tibio planeta y la soledad del bosque… 

Y así, semi desnudo, descalzo, como nuestros ancestros prehistóricos, rujo como un león, como un humano convertido por un instante en un guerrero. 

Es el regalo del Sanchin… 

Un guerrero que lucha por estar aquí y vivir… 

…Estar aquí y vivir, ya no como un ser domesticado y desconectado; hipnotizado por la parafernalia del mundo fenoménico, si no como un ser humano libre que frente a la in permanencia de la vida se pone de pie para luchar y sencillamente estar vivo… 

Y esto es finalmente todo… 

Algo tan sencillo y a la vez total… Formidable, increíble… 

Volver a estar vivo, 

El regalo del Sanchin…